La esencia de lo clásico y una nueva forma de habitar se encuentran en Casa Adamantina
Modesto Lafuente, Chamberí
Reforma integral de vivienda
216 m²
4 dormitorios
4 baños y 1 aseo de cortesía
La vivienda se organiza diferenciando la zona social de las estancias privadas. El salón y el comedor se conectan mediante una embocadura de madera que permite mantener la continuidad visual entre ambos espacios sin renunciar a su independencia. La cocina, concebida alrededor de una isla central, incorpora una despensa oculta y se relaciona con la zona social a través de una apertura hacia el salón.
La zona privada alberga cuatro dormitorios y cuatro baños (tres de ellos en suite), además de espacios de almacenamiento y una zona de lavandería independiente. Un aseo de cortesía completa la distribución.
Ubicada en la calle Modesto Lafuente, en el barrio madrileño de Chamberí, Casa Adamantina nace de la transformación de una antigua oficina de más de 200 m² en una vivienda que encuentra su identidad en el equilibrio entre lo clásico y lo renovado.
La intervención parte de una premisa: entender lo clásico no únicamente como una referencia estética, sino como aquello que permanece. Una forma de concebir la arquitectura y el interiorismo que encuentra su expresión en la elección de los materiales, la recuperación del carácter original del inmueble y la incorporación de soluciones adaptadas a una forma de vivir contemporánea.
La nueva distribución convierte el antiguo espacio de trabajo en un hogar organizado alrededor de una amplia zona social. Salón y comedor se relacionan mediante una embocadura de madera que delimita ambos ambientes sin interrumpir su conexión. Las molduras del techo, la chimenea revestida en piedra Taj Mahal y los acabados a la cal introducen una lectura renovada de los elementos clásicos, mientras que el suelo de madera natural colocado en punta Hungría aporta continuidad y calidez al conjunto.
La cocina adquiere un papel protagonista gracias a su isla central y a la presencia de la piedra adamantina, utilizada también en la encimera. Su diseño incorpora soluciones funcionales, como una despensa oculta, iluminación integrada y una apertura hacia el salón que favorece la relación entre las estancias. La campana extractora, concebida como un elemento de diseño, completa un espacio en el que funcionalidad y estética se resuelven de manera conjunta.
La materialidad constituye uno de los principales hilos conductores del proyecto. La piedra adamantina, que da nombre a la vivienda, se convierte en el símbolo de esa búsqueda de permanencia. Junto a ella, la madera natural, el porcelánico y los detalles de grifería y cerrajería en bronce cepillado construyen una paleta coherente, donde cada acabado aporta textura, profundidad y personalidad.
Esta atención al detalle se extiende al aseo de cortesía, donde un marco de piedra tallada y un tótem de adamantina conviven con paredes acabadas en pintura a la cal, introduciendo una sensibilidad mediterránea dentro del lenguaje clásico renovado de la vivienda.
En la zona privada, los cuatro dormitorios y sus espacios de baño responden a una misma búsqueda de confort, funcionalidad y continuidad estética, manteniendo la personalidad de cada estancia sin perder la coherencia del conjunto.
Casa Adamantina representa una manera de entender la reforma en la que conservar y transformar no son decisiones opuestas. La arquitectura existente aporta carácter a las nuevas soluciones, mientras que la intervención permite reinterpretar sus elementos originales desde una perspectiva actual.
El resultado es una vivienda que conserva el valor de lo que permanece y lo combina con todo aquello que necesita un hogar para seguir evolucionando con quienes lo habitan.














